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  • 22 Febrero 2010
  • Cortesia: Ángel Ricardo Gómez - EL UNIVERSAL

Jesucristo Superestrella volvió recargado en este 2010

En comparación con la propuesta de 2007, el Jesucristo superestrella de 2010 ha crecido. Dentro de sus limitaciones, Palo de Agua presenta una versión que ha afinado detalles, que ha escuchado sugerencias y se ha replanteado muchos aspectos escénicos.



El musical, original de Tim Rice y Andrew Lloy Webber, comienza con Judas, interpretado por un Luke Grande que ha estudiado más para sortear un poco mejor la difícil estructura melódica, de tonos altos y bajos, que tiene este personaje. Aun con dificultad para afrontar los registros agudos, el joven sale mejor parado que en 2007.

Johnny Sigal es Jesús. El fogueo en los escenarios que le ha dado su lanzamiento como solista -posterior a la primera temporada-, le permite estar algo más cómodo en el aspecto histriónico. La parte vocal sigue siendo impecable: el caudal de voz de Sigal deja sin aliento al público, sobre todo en la reflexión del monte Getsemaní.

La producción presenta ahora a una María Magdalena más sensual y menos virginal. Karina, de dulce y afinada voz, da al traste con un personaje que en el primer acto es una ex prostituta que se replantea el amor gracias a Jesús, y en el segundo acto muestra el cambio total en su vida con una imagen que recuerda a la madre de Dios.

La primera disertación entre Caifás, Annás y los sacerdotes (Jesús morirá) fue resuelta con una llamada telefónica que le da más autenticidad a la propuesta venezolana. Cayito Aponte está sobrio como Caifás; no obstante, muchos textos resultaron inentendibles, probablemente por lo grave de algunos registros.

Otra resolución creativa fue la que le dio la producción al Sueño de Pilatos (Rolando Padilla), donde el gobernante confiesa su visión desde un diván a un psicoanalista.

En 2007 Armando Cabrera interpretaba la Canción de Herodes desde un sofá, acompañado por su corte de esperpentos; en 2010 Herodes canta acompañado de hombres y mujeres vestidos de cuero y una silla rodeada de luces. Mucho mejor.

No deja de impactar la imagen de militares reprimiendo a la gente que protesta, que, si bien se alimenta un poco de la versión dirigida por Gale Edwards en 2000, trae a la mente la situación actual del país.

La música de 2007 fue responsabilidad de un grupo de músicos de la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas y un ensamble de rock, bajo la batuta de Rodolfo Saglimbeni. Este año corrió por cuenta de la llamada Orquesta Palo de Agua y la Banda Superestrella, bajo la dirección de Salomón Lerner, opción que estuvo por debajo de la de hace tres años, cuando el acompañamiento sonó con mucho más cuerpo y energía.

Reseña Cortesia: Ángel Ricardo Gómez - EL UNIVERSAL
Fotos: Jordana Ochoa

 
Last modified on Lunes, 25 Febrero 2013 01:50

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