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Ligia Petit Materializando sueños

La modelo y actriz venezolana ha formado parte de grandes producciones internacionales como «El Señor de Los Cielos», donde destacó por su talento.

Asegura que disfruta esta etapa de su vida, en la que nuevos proyectos copan su agenda de trabajo.  Adelantó que entre sus próximos planes está el ser madre. Además, aspira seguir aumentando el número de espectadores en su canal de Youtube, y así convertirse en una «youtuber» en potencia.  

A corta edad, tenía clara la meta que anhelaba alcanzar. Ella se visualizaba rodeada de sets de grabación, cámaras y escenarios. Su «estampa de miss» la impulsó a incursionar en el competitivo mundo del modelaje, para luego ser reconocida como una de las actrices y animadoras del medio artístico venezolano. Con madurez y astucia, ha sabido aprovechar las oportunidades que le ha brindado este medio tan incierto y efímero. Luego de las experiencias adquiridas, en materia de belleza, en la agencia Katty Pulido Internacional, Ligia Petit logró su sueño de convertirse en miss. Justamente, en el año 2000, el destino que se había trazado dio sus inicios cuando representó el estado Guárico, en el Miss Venezuela, donde logró obtener el título de primera finalista.

No conforme con esto, durante dos años consecutivos —2000 y 2001— representó a Venezuela, más allá de las fronteras, en diversos certámenes de belleza como Reina Sudamericana, Miss Atlántico y Miss Intercontinental.  En unos resultó ser la ganadora y en otro estuvo a un paso de serlo. Su visión no solamente se centraba en ser reconocida como reina de belleza. Luego de haber culminado su etapa de miss, se preparó en Venevisión, RCTV y se graduó de licenciada en Comunicación Social, para entretener a los espectadores a través de la actuación, el teatro y la animación. Comenzó con pequeñas participaciones en «La Cuaima» y «Estrambótica Anastasia», novelas transmitidas por RCTV, para luego obtener los protagónicos en «El Chupacabras» y «Negra Consentida», ambas transmitidas por el mencionado canal de televisión. Ha tenido la oportunidad de conducir programas como «Mamma Mía» (La Tele) e interpretar personajes en obras de teatro como «Tacones, Plumas y Enredo», «Hasta Que Ella Nos Separe», «Cómo Casarse Con Un Millonario»…

Luego de que su trayectoria artística se viera afectada, hace pocos años, cuando decidió irse a los Estados Unidos, tuvo que reinventarse y comenzar desde cero. A pesar de lo cuesta arriba que resulta, para un talento inmigrante, conseguir una oportunidad, fue elegida como instructora de pasarela de Nuestra Belleza Latina 2016 y seleccionada para tener participación en las novelas como «El Señor de Los Cielos» y «La Fan», de Telemundo. Ahora, su vida se centra en la estabilidad y en el ámbito familiar. Actualmente, está radicada en Miami con su esposo, Alejandro Rozo, con quien planea formar una familia este año. Además, tiene su propio canal en Youtube, donde crea contenidos basados en sus conocimientos como actriz e instructora de pasarela.   

Ligia, tu público te ha visto desarrollar diversas facetas en el mundo artístico. Te han aplaudido cada logro que has alcanzado, pero pocos conocen a la Ligia Petit humana, la anónima. ¿Quién es Ligia, en la intimidad de su hogar?
Bueno, si supieras que —gracias a las redes— muchos sí pueden conocer esa parte de mí, porque me gusta mostrarles tal y como soy, incluso, en mis días malos.  Soy como cualquier mujer que vive en un sube y baja de emociones, sobre todo cuando es inmigrante. Soy algo desordenada, muy despistada, pero muy entregada a mi nueva vida como esposa, con mis proyectos y con las personas que están cerca de mí.

-¿De dónde brotó esa vena artística?
Realmente, en mi familia, mi primo y yo somos los únicos que trabajamos en el medio artístico: él es modelo y ha hecho campañas en Venezuela y yo trabajo en la televisión. Creo que todos, por el lado de mi abuela, tienen algo artístico en su interior. Tengo tías decoradoras, un primo chef y otros con talentos ocultos (risas). Esa vena artística, sinceramente, está en mí desde pequeña. Siempre veía el Miss Venezuela, era novelera, soñaba con verme ahí en esa pantalla y lo tenía claro, creo que desde que tengo uso de razón.

Participaste en diversos concursos de belleza como el Miss Venezuela, Reina Sudamericana, Miss Atlántico y Miss Intercontinental. En unos fuiste finalista y en otros lograste obtener el título principal. Ligia, mi pregunta es la siguiente: ¿Tuviste que dejar a un lado aspectos de tu personalidad, para  poder alcanzar la meta?
Para nada. Es como te he dicho, siempre me he caracterizado por ser la misma: la del Miss Venezuela, la que actúa y la que hoy te responde esta entrevista, claro, un poco más madura y con más experiencia, pero nunca he querido cambiar mi esencia.

El mundo del modelaje te abrió las puertas en otras áreas del medio artístico. Tu público pudo verte interpretando personajes en diversas telenovelas de RCTV. ¿Cómo y cuando surgió esa pasión por la actuación?
Era mi plan de vida, creo yo. Desde pequeña, decía que iba a ser miss y después actriz (risas). Lo tenía claro y sabía cuál era mi camino, incluso, cuando se me ponía difícil de alcanzar. Después del Miss Venezuela, y por la posición que logré, estuve becada en la escuela de actuación, de Venevisión, y eso abrió aun más mi mente para entender que eso era lo que yo quería hacer.

-¿Qué haces para darle credibilidad al personaje que interpretas en cada telenovela?
Hoy, por muchas cosas que no sabía cuando comencé en este medio, entiendo y vivo más a mis personajes. Esta carrera te hace crecer mucho como actriz, a medida que vas interpretando y adquiriendo experiencia. Ahora, simplemente estudio muy bien el personaje: quién es, su pasado, su presente y lo que quiere en su futuro. Yo le presto mi cuerpo, en el momento de me dicen «acción», y ahí sucede la magia.

-¿Cómo te preparas minutos antes de comenzar a grabar la escena?
Lo primero, y más importante, es estudiar los parlamentos, nada dé más inseguridad que llegar al set sin la letra aprendida. Luego cuido todos los detalles del personaje: su vestuario, maquillaje, saber si es una escena nueva o la continuación de algo que ya grabé…Todos esos detalles se deben tomar en cuenta, para una buena escena.

Los seguidores de los artistas tienden a verlos como personas perfectas en todos los sentidos. ¿Qué es lo que hace a un artista distinto al resto de las personas?
En el caso de la actuación, prestar nuestro cuerpo para algún personaje (risas), de resto, nada. Como te dije, somos seres humanos, como cualquier otro: lloramos, reímos, sufrimos y peleamos. Claro… al ser figuras públicas, estamos más expuestas y por eso debemos cuidar mucho nuestro comportamiento, sobre todo porque podemos ser ejemplo o fuente de inspiración para algunas personas. Lo más importante —al tener más exposición— es que  somos canales de comunicación en esta era 2.0. Por eso, hay que cuidar muy bien lo que decimos porque, al contrario del vecino, nuestras palabras tienen más alcance y debemos ser precursores de mensajes que aporten algo positivo en la sociedad.

La vida de un actor se basa en atreverse a asumir retos dentro de su ámbito laboral. ¿Qué papel, fuera de lo común, asumirías?
Bueno, ya me tocó un gran reto aquí en Miami. Tuve que  hacer una escena muy fuerte en el Señor de Los cielos: por primera vez, me tocó besarme con otra mujer, y lo hice con toda la responsabilidad y el profesionalismo que requería una escena de ese tipo. Creo que estoy preparada para interpretar cualquier papel y me encantaría seguir experimentado retos como ese, que me saquen de mi zona de confort.

Y ¿Cuál no interpretarías jamás? Porque te hemos visto realizar una escena donde tuviste que darle un beso, en ese caso, a la actriz Sabrina Seara.
Exacto, así como te dije, no me pongo límites, bueno… algunos. No haría una película pornográfica (risas).

Has tenido la oportunidad de realizar participaciones especiales en dos telenovelas de Telemundo y, para los artistas que emigran a los Estados Unidos, en la mayoría de los casos, se les hace cuesta arriba lograr mostrar su talento dentro de alguna cadena de televisión de dicho país. ¿Se te hizo difícil conseguir esas oportunidades?
Sinceramente, no digo que ¡Wow! ¡Qué difícil!, porque no es así. Hay muchos talentos que tienen años aquí y no han logrado que les den la oportunidad, pero, tampoco puedo decirte que es fácil. Aquí la industria está muy ruda; hay pocas producciones y, obvio, esto hace que sea más complicado para entrar. Por eso, hay que buscar otras alternativas.  

-¿Aún tienes en mente la posibilidad de seguir apostando por la actuación en Telemundo?
Claro… no descarto, para nada, seguir intentando, pero ya no me quita el sueño. No soy la misma que llegó a Miami hace cuatro años (risas). Entendí que hoy en día hay otros medios donde podemos seguir explotando nuestro talento, sin depender tanto de la televisión.

En Venezuela —aparte de actuar y haber participado en concursos de belleza— también estuviste como conductora en la revista de variedades, Mamma Mía, de la La Tele. ¿Dentro de tus proyectos está tener tu propio programa de televisión?
 Sí, eso me encantaría, mucho más que hacer telenovelas. Creo que es más estable y te deja más tiempo libre, pero, también es difícil entrarle. Ojalá se me dé la oportunidad. En este momento, me inclino más hacia la animación.

Hace varios años, decidiste emigrar de Venezuela. Muchos de tus seguidores aseguraban que estabas justificando tu decisión con el acontecimiento de la fallecida actriz, Mónica Spear. ¿Por qué, en realidad, decidiste irte de Venezuela?
Fue una decisión que tomé junto a mi esposo (en ese momento, novio). Ya esa posibilidad la tenía en mente años atrás, pero nunca tuve a mi lado a alguien que me apoyara y me impulsara a hacerlo, hasta que llegó él y me dijo: «Vámonos». Ahí fue cuando decidí tomar el riesgo, con la tranquilidad de que no me iría sola. No es secreto el deterioro que vivíamos en Venezuela. Cuando vas teniendo más edad, piensas en la familia y el futuro, lo que más deseas es calidad de vida. Si te soy completamente sincera, yo salí de Venezuela por la inseguridad. No me importaba el poco trabajo que había o lo difícil de conseguir alimentos y medicinas. Creo que todo lo podía aguantar, pero la inseguridad estaba acabando con mis nervios y mi paz.

-¿Por qué elegiste Estados Unidos para emigrar?
Siempre dije: «Si me voy de Venezuela, sería para Bogotá, Miami o México, porque son ciudades que, en mi área, podría tocar puertas». Al final, Miami era la mejor opción. Por estar dentro de los Estados Unidos, sabía que mi calidad de vida iba a mejorar, y mucho. Además, en el tema legal, me ofrecía poder ser residente y, con el tiempo, ciudadana, y eso vale muchísimo.

-¿Cómo ha sido tu vida en ese país? ¿Tuviste que comenzar desde cero?
Desde cero y menos cero también (risas). Ha sido duro, no te lo voy a negar. Me reinventé y supe quién era, en realidad, Ligia Petit. Me ha hecho madurar muchísimo: me hizo pisar tierra, saber que aquí era una más, que ya no me paran en la calle para pedirme un autógrafo o una foto, que era simplemente Ligia. En los Estados Unidos entendí que, a finales de cada mes, pagas la renta o te botan. Hoy día, no me quejo. El crecimiento personal que me ha dado dejarlo todo y empezar desde cero hizo  que me diera cuenta de que, en la vida, todo no será color de rosas, que a veces estamos arriba, pero otras abajo y que si pierdes tu esencia, también estarás perdida tú.

Hablemos de tu vida como esposa. ¿En qué te ha cambiado la vida, luego de haberte casado?
Tener el papel de esposa es lo mejor que me ha pasado, claro… también ayuda que mi esposo es un increíble compañero. Todo fue una aventura, porque nosotros nos vinimos a Miami con solo un año de relación y nunca habíamos vivido juntos. No sabíamos cómo íbamos a llevarnos en la convivencia y, al estar aquí, nos casamos al mes. Todo fue muy rápido, pero lo mejor que me ha pasado. Nos llevamos de maravilla, a un punto de que a veces pienso si es normal (risas). Nunca peleamos. Nos encanta estar juntos para arriba y para abajo. Él me apoya muchísimo en todo lo que hago, me impulsa y me motiva, así que estoy en la mejor etapa de mi vida, a nivel sentimental.

Entonces podemos decir que estás felizmente casada.
Inmensamente feliz. Agradecida con Dios por el hombre que puso en mi camino.

-¿Este año te veremos convertida en madre, tal como lo anunciaste el primer día de este año, 2018?
Es nuestro proyecto para este año, 2018. Lo queremos, pero todo lo dejamos en las manos de Dios. Ya estamos preparados, ahora que llegue cuando tenga que llegar. Pero sí, estamos trabajando en eso.
    
Actualmente, grabas videos para tu canal de YouTube. ¿Veremos a una Ligia Petit convertida en una youtuber en potencia?
Pues fíjate, es otro de mis grandes proyectos para este año. Cuando te hablé de reinventarme y entender que hay otras plataformas, además de la televisión, donde podemos estar activos, me refería a Youtube. Te soy sincera, no entendía muy bien esto de hacer videos para el canal, ni mucho menos sabía que se podía ganar dinero con eso. Nunca fui consumidora de Youtube. Mi esposo sí entendía un poco más y sabía que esa era la plataforma donde yo tenía que apuntar. Él pasó un año estudiando Youtube y me motivó para hacer mi canal. Hoy en día, es prácticamente mi socio en el canal (risas). Me ayuda a grabar, a generar contenido y, en la edición, no sé qué haría sin él. Estoy muy feliz porque en pocos meses mi canal ha crecido muchísimo y encontré algo que me encanta, donde no dependo de nadie, sino de mis ganas de hacerlo, así que es perfecto. Ojalá llegue a tener éxito en Youtube, pero, es cuestión de tiempo y paciencia. Actualmente, ya no veo televisión, ahora soy consumidora, al mil por ciento, de Youtube (risas). Todo cambió para mí, en menos de un año.

Aparte de ser mamá, ¿Cuáles son tus proyectos para este año 2018?
Bueno, Youtube es algo nuevo para mí y voy a ponerle muchas ganas. Quiero estudiar algo este año. Siento que tengo que prepararme en algo alternativo para tener otra opción y, tal vez, me vaya por la rama de la belleza y me perfecciono en algún área. Por supuesto, no descarto hacer televisión, si se me presenta la oportunidad, pero, como te dije, no me quita el sueño, y menos cuando quiero dar el paso para ser madre.

Ligia Petit Vargas se confiesa…

Mis ejemplos a seguir… Mi madre y mis hermanos.
Mi próxima meta es… Crecer en Youtube.
Un nombre para mi hija sería… (Risas) Ya lo tengo, pero no lo voy a decir (calladito) (risas).
Y si fuese un niño le pondría… Ese no lo he pensado.
Mi plato favorito es… La pasta.
Dios es para mí… Energía.
No bailaría sin… Buena música.
Nunca usaría… Hilo dental en la playa.
De mi personalidad cambiaría… Ser tan desordenada.
Mi familia es… Mi motor.

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Instagram: @Ligiapetit
Youtube: Ligia Petit


Por: Geraldine González   / Instagram: @Itsgeraldinegonzalez / Fotografía: Fuente externa

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