Analizar a nuestra Vinotinto en la última semana no es tarea fácil, la semana pasada nuestros jugadores se

enfrentaron a un Ecuador que con un contundente 2-0 nos mandó de vuelta a casa con un amargo sabor. Muchos nos molestamos, y hasta tuvimos la osadía de criticar el trabajo que ahí se realizó, más allá de saber que estábamos a una altura considerable es evidente y claro que el juego realizado por nuestros jugadores nos dejó un mal momento.

 

No había entusiasmo ni energía, no existían jugadas interesantes, no había robo de balón y tampoco ganas de correr, así, muchas personas reseñaron sus puntos de vista al día siguiente. Sin embargo uno que no pasó por alto fue el Director Técnico Cesar Farías quien parece jugar a “¿Me quieren? ¿No me quieren?”. Y esto se debe a que desde afuera es muy fácil criticar las decisiones que él tomaba, sin embargo, creo que en el fondo el sabia bien lo que estaba haciendo, solo que muchos no lo notamos. Días después Venezuela se mide a Argentina, quien en oportunidades ha sido campeona mundial y cuenta con una larga trayectoria dentro del Fútbol y con grandes estrellas del balompié. Esta vez las cosas fueron diferentes.

Desde que comenzó  el partido lo que más llamó la atención fue la asistencia al estadio por parte de los que, como yo, creemos en una Vinotinto y soñamos con un mundial. Ahí en Puerto la Cruz fueron muchas las personas que se dieron cita, viajaron y hasta pasaron las mil y una para apoyar y alentar a nuestros jugadores. El árbitro dió el pitazo inicial, y en ese momento Venezuela entera empezó a vibrar, sentír y disfrutar de un partido muy vistoso, en esta oportunidad con jugadores en cancha distintos a los que nos representaron en Ecuador. Desde el inicio pudimos ver como Venezuela se batía en duelo de tú a tú con una selección grande, cerramos espacios, no dimos tregua alguna y corrimos a pesar del calor, si del calor, porque nosotros también lo sentimos, recordemos que la mayoría de los jugadores que ahí se encontraban en cancha no juegan en nuestro país y mucho menos a esa temperatura. Aun así los vimos sudar, Vizcarrondo a los 10 min. de partido llevaba la camiseta tan mojada como si hubiera caído en un charco, y eso demuestra que a nosotros también nos afecta el clima.

Pasados 20 min del comienzo sentía una gran satisfacción, pues aunque todos hacían un gran partido, mi atención se enfocaba en los centrales, Vizcarrondo y Amorebieta eran tan efectivos y sólidos como si hubieran jugado toda la vida juntos, poco a poco fui viendo a Miku correr de atrás y volver, ví un Salomón que llegó en muchas ocasiones con ganas de marcar, ví un Renny Vega que se negaba a dar paso y un Arango que amarraba a Messi, y así todos absolutamente todos crearon para nosotros un juego de ritmo, vistosidad, de gran fútbol y sobre todo de superioridad. Venezuela era sólida, un roble, un equipo unido que tenia ganas de llevarse la victoria y lo demostró siempre, eran un muro contra el que fuera y entre jugadas, desesperaciones y llegadas fallidas vino el gol, Fernando Amorebieta en su debut le da a Venezuela un gol que nos dejó sin garganta, gritamos, reimos, lloramos y festejamos. Lo venia viendo y lo anunciaba a través de mi cuenta en Twitter, merecía el gol, Amorebieta lo merecía.

Después de eso Venezuela entró en suspenso, nos tocaba aguantar el marcador, tener la pelota y esperar el pitazo final por parte del árbitro, pasado los minutos así sucedió, Venezuela conseguía sus 3 primeros puntos en las eliminatorias de Brasil 2014 ante Argentina, considerada potencial mundial.

¿Que nos deja todo esto?, mas allá de la victoria y la alegría de ganar, en lo particular algo muy significativo, Cesar Farías sabe lo que hace, y así de esta manera nos devolvió los comentarios y nuevamente Venezuela lo consagró. En lo particular me tomé la molestia de pensar seriamente que sucedía, pues hasta yo como periodista a veces no entiendo sus locuras, pues bien, ir a Ecuador a una altura tan elevada era ya un factor muy en contra, y aunque trabajó duramente con el equipo que nos representó y dió la cara, todos sabíamos que sería tarea difícil y así fue, aunque el equipo quería la victoria no fue tan fácil encontrarla. Después tenía concentrada en Puerto la Cruz a una segunda convocatoria tratando de adaptarse a un clima duro, muchos Argentinos se quejan, “Claro ustedes estaban descansados” a lo que respondí “Bueno necesitas un DT que haga doble convocatoria y te ahorras eso. ¡Viste!”. Y ahí entendí que Cesar Faría, sin duda alguna, sabe lo que hace, el no es tan como nosotros pensamos, y lo demuestra cada vez que debe hacerlo, por eso hoy puedo decirle ¡Hágase su voluntad!, desde hoy estoy de acuerdo con lo que diga y el estilo de juego que quiera poner, pues, no se puede negar que nos esta haciendo vivir un buen momento.

Pero no sólo Cesar y su equipo nos hace vivir todo esto, también son los jugadores, esos que se ponen el uniforme y lo llevan con orgullo, a esos que cuando cometen un error los sentenciamos a malos comentarios, pero que cuando hacen un gol o un buen pase lo llevamos a la gloria. ¿Por qué? Seria la pregunta, no importa si cometen o no un error, no importa si ganan o pierden, no importa si marcamos o no, tenemos que estar con Venezuela con nuestra Vinotinto sin tartamudear.

Gracias jugadores, gracias a ustedes vivimos alegrías muy grandes en este momentos, gracias a ustedes que pasan horas en un avión para llegar a una concentración, gracias por entrenar a diario en altura o en calor, gracias por creer en el fútbol y abandonar hasta sus hogares por ir tras el sueño, gracias por cada fin de semana cambiar las salidas con sus amigos por encerrarse con 20 hombres mas para luchar por su equipo, gracias por cada noche que llegan reventados dormir y pararse muy temprano al día siguiente para seguir la faena, gracias por atender a los fanático y a los periodistas, por luchar por la selección, por enaltecer nuestros colores; ustedes dignos de admiración que corren 90 minutos y más sin parar, que reciben patadas y golpes en general y aún así se ponen de pie, quienes se enfrentan a duras lesiones, quienes desde la banca observan el partido y quisieran entrar y convertirse en 22 y no en 11 los que luchan, ustedes que a pesar de los errores y las criticas siguen luchando y dando la cara y que lo único que nos piden es que creamos en ustedes y los apoyemos en los estadios, dos cosas tan simples para lo que nos hacen vivir, ¿por qué no vamos a dárselo? Cuenten con nosotros, este es el sueño de un país puesto en sus manos. Es muy fácil ver desde afuera todo y no saber lo que estos héroes hacen por un país, todo lo que sacrifican y se enfrentan a diario, por eso hoy quiero darles simplemente las GRACIAS. Son las ganas de un ayer, la orgullo del hoy y el reflejo del mañana, Históricos ustedes son y serán históricos clasifiquemos o no estoy con mi selección.

Como comenté  en una nota que escribí ayer, hasta el mundial pasado vestí  la camisa de España, pues mi familia es española y sería el país mas cercano a mi, y no niego, viví cada partido, lo sufrí, lloré y hasta festejé que ganaran, pero eso se acabó los españoles son ellos, y yo soy Venezuela, si mi país no clasificara al Mundial no vestiré ninguna camiseta, no apoyaré a nadie seguiré creyendo en lo mío y apoyándolo, porque Venezuela tiene talento no solo para llegar hasta allá, también para ganarlo, así que hoy me despido España, gracias por todo pero no hay nada mejor que un buen VINO TINTO, ¡SALUD!


 

Por: Kenyu Suarez
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